Para la producción en el centro de cría, en primer lugar se analizarán los genotipos de los individuos recién llegados para establecer los cruces que favorecerán una diversidad adecuada. Durante los 5 primeros años, cada macho se irá cruzando con una hembra diferente cada año con el fin de aumentar la variabilidad genética. Posteriormente, ya que los individuos envejecerán y la endogamia dentro del centro no debería ser un riesgo, se cruzarán varias hembras con el mismo macho para aumentar la eficacia en la producción de lagartos.
Durante el periodo reproductor se dispondrán en terrarios al exterior, para simular en mayor medida las condiciones naturales, y cuando se confirme el estado de gestación se trasladarán a las hembras a terrarios de interior con nidales donde se llevará un control de las condiciones ambientales. Una vez puestos los huevos, estos se llevarán a una incubadora donde se mantendrán en condiciones de temperatura y humedad óptimas para su desarrollo. Cuando las crías nazcan, se dejarán en cuarentena para evaluar su estado de salud y posteriormente se llevarán a terrarios exteriores en condiciones de semicautividad donde se mantendrán hasta su liberación. Este protocolo de cría ha sido desarrollado durante 1995-2006, obteniendo una eclosión entre el 63 y el 100% de los huevos; durante el período de cuarentena solo murieron el 10% de las crías (Rodríguez et al., 2007). Además, en todo momento se llevará a cabo un seguimiento de las puestas, tamaños de las crías y supervivencia de las mismas.
Para optimizar cuantitativa y cualitativamente la reserva de ejemplares se realizará un protocolo de dieta en cautividad que incluirá una alimentación lo más parecida posible a la que obtienen en libertad. Ésta será administrada tanto a adultos como a las crías una vez estén en los terrarios exteriores. Además a los adultos se les suministrará cada dos meses ratones. Para garantizar las condiciones sanitarias se llevará a cabo un seguimiento veterinario anual y antes de la suelta para detectar parásitos o posibles enfermedades que puedan poner en peligro las poblaciones viables.
Para aumentar la probabilidad de supervivencia en libertad frente a depredadores se someterá a los individuos que vayan a ser liberados a programas de entrenamiento de detección visual y alarma de depredadores. Se han llevado a cabo ya este tipo de entrenamientos (Rodriguez el al., 2007) con buenos resultados, mostrando que el 50-60% de los lagartos jóvenes modificaban su comportamiento frente a sucesivas presentaciones de cernícalo. Se propone realizar estos entrenamientos con gato cimarrón.
Cabe destacar que todas las actuaciones llevadas a cabo tendrán la menor intervención directa del ser humano para evitar el habituamiento de estos animales hacia ellos lo que provocaría una mayor vulnerabilidad de esta especie.